miércoles, 9 de diciembre de 2009

¡Cabeza segura!


Su llegada destellante a Matute en traje negro deslumbraba su enigmática figura. Juan Reynoso no pasó inadvertido para los hinchas aliancistas que ni bien lo vieron le lanzaron un mar de insultos, monedas y silbatinas.Pero el “Cabezón” estaba más seguro que nunca, porque no sólo tenía cerca de 12 policías a su alrededor, sino además lo protegían algunas personas que pertenecían a su seguridad personal.Reynoso jugó su partido aparte ayer en el estadio victoriano con una serie de ocurrencias: Renegó con su asistente Ortega a cada instante por no dar indicaciones a sus dirigidos. Luego mandó sacar los micrófonos que estaban en su banca para que no escuchen sus indicaciones. Criticó al árbitro Rivera terminado el partido, y no celebró por respeto a su ex equipo.

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